lunes, 18 de octubre de 2010

Despierta octubre, despierta II



Como ya sabéis estamos inmersos en preparar el centenario de Miguel Hernández y en el colegio estamos todos preparando cosas para este 30 de octubre. Hoy he empezado a elaborar una palmera en homenaje al poeta de Orihuela. Esta palmera de papel está creciendo nudo a nudo con versos de diversos poemas, va estirándose hacia el cielo en silueta de letras para culminar en esa explosión que son sus hojas verdes en las que colgaran imágenes y poemas de Miguel, que junto con el mural que estamos elaborando serán nuestro pequeño homenaje.

¿Por qué una palmera, como árbol del poeta? La respuesta puede ser, porque es el árbol por excelencia de las huertas, es la reina de los huertos juntos con los diversos frutales, el ver una palmera es tener la certeza de que hay un vergel, aun sola en medio de un campo, la palmera es signo de vida para los que respiramos del levante.

Leer los versos de Miguel Hernández cantando a la palmera, es sentirse en la falda de la Sierra de Orihuela mirando hacia la huerta y ver un incensario perfumar el aire huertano; es sentir su sombra en las tardes de primavera, cuando paseas entre esencias de azahar y al resguardo de su sombra te dejas flotar. Es pasear por las orillas del mar y buscar el fresco del verano bajo el amparo de la palmera que vino de otras tierras para engalanar nuestros paisajes.

Os dejos con dos versiones del poema “ La palmera levantina”, una recitada por los alumnos del C.P Miguel Hernández de Castro Urdiales (Cantabria) y por la versión musicalizada por Joan Manuel Serrat.

2 comentarios:

  1. Madre mia! Cuantas veces habré entrado en Orihuela por el colegio Santo Domingo, por esa avenida llena de palmeras y qué poco me había fijado. Que bien que tengamos grandes poetas que nos recuerden que la belleza está mucho más cerca de lo que imaginamos y tan solo hay que mirar con los ojos adecuados.

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  2. Dice un proverbio que caminamos ciegos hasta que un día cae la venda por que alguien nos la desata.
    Despertar a la belleza de los objetos simples es un placer que podemos disfrutar todos los días, sólo hay que mirar como dice César con los ojos adecuados.
    Un saludo compañero.

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